LA SENDA DE HAKIM: EL RITUAL DE VIC DEAL PARA LLEGAR A LOS 44

Julián Roncancio
Autor
Escribo de cultura y política.
En una atmósfera nostálgica, Vic Deal da la bienvenida a los 40. Han sido años de trabajo constante en la música, construyendo una obra que lo ha convertido en referente del rap colombiano. Sin embargo, su destacada carrera no lo hace inmune a las preguntas difíciles que trae la vida, a la tristeza y a los golpes emocionales.
Su presente también ha cambiado. Ahora se dedica enteramente al rap: es su único trabajo, tiene el tiempo para la música y depende de sí mismo. Así lo cuenta en Los perros irán al cielo: “induciéndome por hobbie a cambios bruscos, campesino sin jefe comer de lo que produzco”.
Esta canción hace parte del primer volumen de La Senda de Hakim, un proyecto musical en el que se juntan dos facetas del rapero paisa. Por un lado, está Vic, el MC, encargado de las letras; por otro, Hakim, uno de los A.K.A. que utiliza para su faceta como beatmaker. El álbum profundiza esta idea, pues se compone de cuatro canciones y sus respectivas instrumentales, dejando espacio para escuchar las dos versiones de una misma canción.
Este álbum es, en buena medida, una fotografía del momento que atraviesa Vic Deal. Un momento de cambios, preguntas y nuevas búsquedas. Para entender qué hay detrás de esas canciones, conversé con él sobre el disco, su proceso creativo y todo lo que todavía queda por hacer.

La Senda de Hakim Vol. 1. Portada del álbum.
Este álbum junta dos personalidades tuyas, dos alter egos: Vic Deal rapeando y Hakim haciendo los beats. Y así mismo tiene dos partes, las canciones rapeadas y las instrumentales. ¿De dónde viene esa idea? ¿Qué quisiste transmitir juntando esas dos versiones, Hakim y Vic Deal?
VIC DEAL: Cuando yo creé el alias de Hakim, lo hice como con una firme intención: que siempre fuera un A.K.A. para los temas poco conocidos. Ese es uno de tantos A.K.A. que yo tengo. También uso el de Bobscat a veces, lo uso para los beats que sean raritos.
Pero Hakim es muy como si fuera mi productor, ¿cierto? Exclusivo. Como que no produce para nadie más diferente a mí mismo. No sé. Yo siempre tenía en la mente esa intención de poder hacer como la distinción entre lo que soy yo como rapero, mi proyecto de diseñador y mi proyecto de beatmaker, sea Hakim o sea Bobscat.
Al final, a veces yo digo: bueno, uno se enreda solo. Pero es bacano que yo veo que también la gente le ha cogido un poco de cariño a esos A.K.A.
También la intención, finalmente, con estos álbumes, estas entregas, que este apenas es el volumen uno, es como canciones que sean muy, muy personales. Muy, digamos, reveladoras desde el punto de vista sentimental, anímico. También tiene mucho como esas sensaciones de los bajones, con canciones que son hechas en reflexiones, en esos momentos donde uno evalúa todo en la vida. Cuando uno se pregunta, uno mismo, si finalmente eligió el camino correcto, sea la vida personal, amorosa, profesional, del rap.
Entonces, eso fue también con la intención de que tenga un sentido diferente a las canciones que yo he publicado en los últimos años, que tal vez eran un poco más uptempo, que tenían un tinte un poco más hacia el West Coast rap, un estilo de rap más dosmilero, también un “rap comercial” de los dos mil, entre comillas, pues.
Como que eso es un respiro a los temas, digamos, convencionales que han venido saliendo en los últimos años. Y quise darle también un sentido diferente a través de la publicación por volúmenes.

El álbum tiene un sonido y un aire muy nostálgico, y unas letras muy reflexivas. ¿Tiene que ver con lo que pasaba en tu vida en ese momento o fue una idea aparte?
VIC DEAL: Sí, exactamente, lo que yo quería es que se sienta muy personal. Hace muchos años, yo recuerdo que vi un review de Cembrano de Ego Tripas y él decía algo muy bacano, que es como que se sienten en un diván con uno, como si uno estuviera en un momento de terapia y desahogándose.
Esa sensación también es la que he pretendido dar, sin tener que fingir nada. Sin tener que fingir el bajón, sin tener que fingir el desánimo.
Simplemente es como yo sé que vos, al igual que yo, seguramente has sentido esos momentos en que todas las ideas, todos los pensamientos, le llegan a uno al tiempo. Los pensamientos negativos, el bajón por la relación y el bajón por el trabajo. Como que cuando me siento muy bajo de energía, empiezo como a sobrepensar todos los aspectos de la vida también.
Entonces eso era lo que yo quería lograr, en verdad.
A diferencia de otros álbumes que he hecho en los últimos años, acá fue casi que enfrentarse al beat, sentirlo y empezar a escribir desde cero. Antes yo tenía mucho como ideas sueltas. Y lo que hice acá, si bien de pronto tomé una idea suelta, lo que quise fue desarrollar tal vez ese sentido, esa idea, en una forma más extensa, más amplia y más profunda.

¿Y cómo es ese proceso de creación de los beats? ¿Son beats que tenías guardados, los creabas simultáneamente o estabas haciendo otros álbumes y en eso pensaste que este concepto iba a funcionar?
VIC DEAL: Sí, mira, es un poco una mezcla de varias cosas.
Yo desde hace mucho tiempo quería hacer un álbum que se publicara por volúmenes y, al final del año pasado, en momentos así también de soledad, empecé a reflexionar sobre esa idea y sobre las ideas que uno aplaza, las ideas que uno a veces deja pasar y uno después ve que resuelven otros, o barras que uno tiene y después puede que alguien diga algo parecido.
Entonces yo lo que quise fue darle un sentido a esta entrega y me puse a pensar una idea conceptual que tuviera sentido para mí. Tal vez para otras personas no tenga, de pronto, tanto sentido, pero me dije: bueno, listo, yo estoy por cumplir 40 años, yo quiero celebrar esto de alguna manera, de una forma que condense esta entrada a los 40, la primera parte de los 40.
Entonces yo dije: bueno, vamos a hacer todo conforme al número 4. Vamos a hacer 4 volúmenes de 4 canciones, un volumen cada año, hasta que se cumplan 44, como que se cerrara y un poco que tuviera ese misticismo alrededor de ese número, por un capricho personal, no porque en sí el 4 represente nada diferente a los 40 que iba a cumplir y como sobre esa reflexión de ver el número 40.
Es que ya no soy un pelado, entonces vamos a tener que buscar una forma de celebrar la vida.
Idealmente yo lo quería publicar siempre para mi cumpleaños, posiblemente los que vienen sí irán a salir para mi cumpleaños.
También fue una búsqueda de samples muy concreta. Seguro que eso le pasa a todos los que sean productores y MCs al mismo tiempo, que si bien a veces uno encuentra samples y dice: bacano para tal parcero, bacano para tal otro, también uno encuentra samples que le hablan muy personalmente.
Y creo que quise empezar a curar esos samples, los que yo sienta que son la selección perfecta para samplear y que tengan una carga emotiva muy fuerte, que se sienta como que la gente solamente con escuchar la instrumental, cerrar los ojos y ponerle atención a los detalles, se va a conectar un poquito más profundo.
Y también, precisamente por esa razón, a mí me gusta publicar álbumes. Es como que la gente también entienda que en el álbum se condensa mucho el sentido de uno como persona en esos últimos años.
Entonces, finalmente, esa fue la intención. Los samples los pillé de a poquito. Yo recuerdo que muchos, tal vez 3 de esos samples, los agarré yo estando en Bogotá en una tienda buscando en, ¿cómo se llama? Cosmos, una zapatería. Me fui allá una tarde, busqué y busqué samples y encontré unos hermosos que yo dije: esto tiene el color de lo que yo necesito.
Ya tenía el de Aokigahara, que era un sample como japonés, que me parece sublime, muy introspectivo. Yo siento que es un poco… nostálgico, esa es la palabra, que uno lo escucha y da nostalgia.
A un amigo, así sonara como un poco charro, le decía: “Parce, yo siento que este sample me recuerda momentos dramáticos de Caballeros del Zodiaco, cuando Seiya ya se va a morir”. Entonces ponía una canción, con esas escalas japonesas que dan como nostalgia y ese personaje repasando su vida antes de morirse o en ese límite entre la vida y la muerte.
También por eso el nombre de Aokigahara. Si la gente busca, y hay un par de pelados que se han puesto a investigar ese nombre, de dónde viene, se dan cuenta que es el bosque donde se van a suicidar en el Monte Fuji.
Yo alguna vez vi un documental de ese lugar que me dejó rayado, de gente que va a intentar ayudar y salvar vidas en todo ese bosque, que entra y ven las carpas abandonadas y la gente con las carpas hechas, esa gente tan triste, pensando si se quitan la vida. Bueno, es como un extremo, ¿cierto? Eso que te he relatado, ¿no?
Es como un punto de partida, esa sensación de: ahora que estoy acá, ¿quiero vivir o no quiero vivir? ¿Qué hago con mi vida? ¿Sí está valiendo la pena?, etcétera. Que, así suenen dramáticas, son preguntas que todo el mundo se las hace en su día a día.

Teniendo en cuenta que va a haber una serie de volúmenes en los primeros cuatro años de los 44, ¿por qué abrir La Senda de Hakim justamente con un tema que se llama como el bosque de los suicidas?
VIC DEAL: Porque yo siento que eso enmarca precisamente la idea de lo que pretenden los volúmenes.
Si bien yo siento que el tema con N. Hardem es como competitivo, también tiene unas reflexiones muy personales de parte y parte. Entonces, incluso hasta el ego trip dentro de esos volúmenes está como en un ir y venir, que no es simplemente como la pose de “yo soy el mejor”, sino “yo compito, pero también me afectan las cosas”.
Y Aokigahara, precisamente, da pie para todo lo que va a condensar eso. Posiblemente, en las otras canciones siento que van a tener ese tinte muy introspectivo que es mi idea.
También que la gente espere canciones que yo no he hecho antes con nadie. Mira que no existía una canción mía exclusiva con Hardem, tampoco existía una canción mía con Denzel L. Jackson. Posiblemente, en los otros volúmenes también quiera mantener eso: una canción con alguien, digamos, que ya tenga una trayectoria, que nunca he colaborado de ninguna forma, también un rapero nuevo que se quiera montar en la pista.
Pero la decisión de abrir fue eso: este tema tiene absolutamente cada matiz de lo que yo quiero condensar, sea desde el punto de vista personal, desde las frustraciones personales, desde los desamores, desde la frustración laboral, que sé que también es algo que les pasa a muchas personas. Siento que es el perfecto para abrir.
El reto será cómo cierro, o sea, con qué otra canción, la número 4 del volumen 4, irá a cerrar esto.

Me contaste que los featurings son con artistas con los que no tenías colaboraciones, aparte de eso ¿por qué los elegiste a ellos? ¿Amistad, sonido, trabajo?
VIC DEAL: Bueno, digamos que con Hardem tenemos una amistad desde hace mucho tiempo y desde hace mucho tiempo hemos hablado como de la posibilidad de colaborar, ¿cierto?
En algunos momentos me dijo que si tenía instrumentales para los discos que él estaba haciendo. Yo, como por ocupaciones y cosas, bueno, se pasó eso, pero siempre quedé como con la espinita de: hay que hacer un tema con Hardem, pues.
No porque todos lo tengan o porque estoy obligado a hacerlo, sino porque yo lo veo y la forma en que rapea 100% encaja dentro de todo eso que ya te conté, que es como la carga emocional que va a tener La Senda de Hakim en todos sus volúmenes.
Ya con Denzel recientemente empezamos una amistad muy bacana. Desde finales del año pasado nos empezamos a volver parceros, empezamos a escribir canciones juntos, hemos hecho por ahí unas 3 o 4 canciones, tenemos ahí en proyecto posiblemente sacar un EP.
Me parece que es alguien, digamos, de la nueva escuela que tiene la mentalidad que también tenemos nosotros, que, aunque la gente apenas lo está empezando a conocer, él ya tiene una trayectoria. Es un pelado muy empeliculado con el rap, tiene también una mentalidad muy organizada de hacer las cosas, tiene un delivery brutal, tiene una voz brutal, como que siento que es una promesa del rap colombiano y he descubierto eso a medida que lo conozco más.
Entonces ha habido muy buena química en ese sentido. Yo dije: bueno, creo que estas dos personas encajan perfectamente en la estética que va a mantener el álbum en el transcurso de estos 4 años.
Los admiro mucho, me gusta mucho lo que hacen, me gustan mucho las decisiones que toman en la música y surge así, como todo lo que tiene que ver con nosotros.
Nunca hemos hecho canciones como colectivo Afterclass porque ese rapero es muy pegado, ese rapero es muy famoso. No. Si hay respeto y hay amistad, que para nosotros es lo principal, seguramente va a pasar algo.
Entonces creo que con muchos raperos con los que he hecho amistad en ese tiempo muy posiblemente también vayan a surgir cosas.

A la hora de crear este álbum, ¿qué hiciste primero? ¿Escribiste las letras o encontraste los sonidos?
VIC DEAL: Desde el año pasado yo dejé de tener un trabajo de oficina, para tener más tiempo para la música, y siempre había querido poder construir un álbum con esa calma, ¿cierto? Voy, compro los vinilos, los escucho, le doy la vuelta al sample y pruebo el pitch: cómo está mejor, si más grave, más agudo, más rápido, más lento.
Y eso fue lo que hice primero. Mi plan fue empezar a hacer beats y me acuerdo que no solamente estaban esos cuatro samples, sino muchos otros que me gustaron mucho, que yo los trabajé, los trabajé, los trabajé y que sienta que tienen ese carisma que me mueve.
Porque yo creo que eso es una cosa difícil que le pasa a uno como rapero con el pasar del tiempo. Uno a veces escucha música de otros y uno ve esos beats que dice: “Ay, qué chimba algo que me genere eso que acabo de escuchar”.
Y esa búsqueda es difícil, es muy difícil, porque yo también creo que uno se vuelve muy exigente, que uno también empieza buscando un sample que le mueva algo que no se movía hace mucho tiempo.
Porque nosotros no somos artistas que todos los días están haciendo canciones. Yo siento que uno tiene que vivir cosas, acumular experiencias y luego buscar cómo canalizarlas dentro de lo que tenga sentido en una instrumental.
Y así fue hacer los beats: muchos, muchos beats que hice, que tuvieran esa estética, que también tuvieran, los gringos lo llaman como soulful, que tengan mucha alma, mucho espíritu, y siento que en ese sentido no se falló.
Uno se da cuenta que los raperos construyeron muchas canciones a partir de los intros. Muchas de esas canciones son dos fragmentos diferentes de partes diferentes del mismo sample, como que unas partes son el inicio, otras partes el final.
Fui buscándole cómo empezar a encajar, como Tetris, entre partes que me gustaran y que empezaran a armar la canción como corresponde, ¿cierto?
Incluso en algunos casos, como el de Los perros irán al cielo, combinar dos samples diferentes. Entonces eso también le da más unicidad y estaba explorando eso.
En los últimos años he aprendido de teoría musical al punto más básico, conociendo las escalas menores y mayores, pues. Ya sé combinar ese con este. Yo sé que este está en tal tonalidad, puede que encaje con esta otra.
El juego fue un poquito más detallado, que fue la forma en la que lo quise hacer. Como que tuviera la calma: bueno, tengo todo el tiempo disponible, vamos a hacer un álbum con la disponibilidad del tiempo que hay, sin afán, digamos, con la curaduría que siempre he querido que tenga.
No solamente en este álbum, sino en tu forma habitual de escribir, hay muchas referencias. En este álbum hablas de la novia de Kaká, de la canción de Silvio Rodríguez, tienes muchas referencias. ¿Cómo encontraste ese estilo a la hora de escribir? ¿Por qué decidiste hacer de esto parte de tu identidad, de tu estilo al escribir?
VIC DEAL: Bueno, eso es lo que me parece a mí interesante del rap: que cada uno de nosotros construye un universo propio.
En esas barras también se engloba un poco de lo que uno consume, pero en el buen sentido, en su diario vivir: la música que escucho, las canciones que me ponen a mí a reflexionar.
Porque si bien pasa lo mismo que con la lectura y me gusta eso de la música, que a veces uno escucha canciones de un nivel lírico tan profundo que uno se sumerge en ese mismo sentimiento, empieza a tener reflexiones personales sobre esa vivencia de esa otra persona que le empieza a ser muy comparativa.
¿En qué momento de mi vida yo me sentía así? ¿En qué momento de mi vida me sentía yo escuchando Silvio Rodríguez y por qué le encontré el sentido, de repente, a todo lo que él decía?
Pasa lo mismo con las referencias de fútbol. Yo siento que a la gente se le quedan más fácil ciertas reflexiones cuando uno hace esos comparativos.
En el caso particular de lo que decías, “tal vez odies lo perfecto como la ex de Kaká”, ¿qué es eso?
A veces, cuando uno alcanza un cierto nivel, que es innegable en cualquier disciplina, hay personas que simplemente tiran hate porque no les gusta que la gente reflexione o lleve sus ideas un poco más allá, sino que espera que una persona replique su álbum más famoso o exitoso las veces que sean necesarias.
¿Qué pasa? Hay géneros en los que funciona, pero yo creo que en el rap la gente quiere escuchar alguna idea que se salga.
Y creo que también mis letras se han caracterizado por eso, la irreverencia. Yo creo que también hay cosas que yo digo y las digo asumiéndolas porque es lo que pienso en ese momento. Me cago en eso, ¿y qué? Y puede que de pronto, en 10 años, eso en lo que me estoy cagando le encuentre yo un sentido.
En el rap se dice Word is bond, la palabra es una obligación, mi palabra es mi deber. Eso no quiere decir que no vaya a cambiar de parecer.
Pero siento que también mis letras están cargadas con el espíritu competitivo y siento que la competencia no es necesariamente decir “soy mejor que este” o una forma inteligente de decir eso, sino que es también llevar las ideas a otros límites, pues, otros límites que lo desafían a uno.
También creo que la competencia, al momento de yo decidir revelar una intimidad de mi vida amorosa, también se está exponiendo uno.
Y yo siento que hay personas que les cuesta eso, de pronto poder decir: “Parceritos, yo engañaba a mis novias, yo he hecho tal, yo no soy un buen hombre, a veces no sé manejar mis impulsos, yo a veces odio a la gente, yo a veces me cago en la gente”.
Entonces, creo que el rap entre más humano se sienta es más rap, a mi parecer.

En el momento que estás creando esas rimas, esas referencias ¿qué tanto hay de memoria y que tanto de inspiración? ¿Tienes un espacio para ver una película, leer un libro, tomar cosas que puedan funcionar después a la hora de escribir?
VIC DEAL: Cuando yo estoy en el modo de recopilar ideas soy muy abierto con todo y siempre procuro ver qué puedo sacar para escribir.
Si veo una película, estoy pendiente: ¿qué me queda de esa película? O sea, ¿qué de esto que vi o de algo que dijo una persona estoy reflexionando y lo voy a apuntar?
Eso lo hago mucho. Eso es lo que más hago todo el tiempo, porque hay periodos que yo tengo en que solo estoy haciendo instrumentales y hay otros en los que solo estoy intentando agarrar ideas.
Porque cuando quiero escribir un álbum procuro siempre tener ya las instrumentales para dedicarme solo a escribir y ya.
Mientras escribo no hago beats. Eso es sagrado en mí, como que no me da. Mi foco se dispersa y no me da para estar haciendo las dos cosas al mismo tiempo.
Entonces, en este caso he sido muy como de, como vos decís, buscar inspiración. Me vi una película: ¿qué reflexionó esta película? Fui a un museo: ¿qué vi?, ¿qué aprendí? Vi un documental de Brasil en el Mundial: bueno, ¿qué aprendo yo de eso? Me vi un documental de Didier Drogba. Bueno, o sea, como ideas que engloban cosas que son más profundas.
Si alguien busca la referencia se va a dar cuenta también. Es que, pues, tampoco es como que yo me vaya a poner a hacer una canción de un documental que vi, pero si vas al foco de lo que yo quiero decir a través de esa idea, vas a encontrar que la idea es más profunda que simplemente enunciarla.
El rap que a mí me gusta me pone a estudiar. Me tira referencias que yo digo: bueno, ¿eso qué es? Que me dice: estudie. ¿Quién es este productor? ¿Quién es este rapero que menciona?
Siento que hace parte del juego del rap y que también la gente se mantenga enganchada a escuchar lo que sea que uno quiere decir.
También eso me ayuda mucho a lo que te decía: a llegar a las cosas con cierta conciencia. No ser como una persona que vive la vida extraviadamente, sino que en los últimos años he procurado vivir la vida un poco más atentamente, fijándome dónde estoy.
Parce, estamos en España en este momento, vamos para la playa, vamos a los museos. O sea, como que ir a buscar esa inspiración que me puede mover algo, una fibra, un recuerdo, etcétera.

Y hablando un poco de esas referencias, hay una de ellas que dice: “Los domingos me cuestiono haber nacido, pero por el Armador sé que merezco haber vivido”. ¿Por qué ese álbum te hizo sentir eso?
VIC DEAL: Me refiero a que, bueno, yo a veces siento como que… Como que en el juego de la vida hay cosas que uno viene a hacer que tienen que ser, ¿cierto?
Como que hay cosas que son más grandes, incluso, que uno mismo como artista, que prevalecen en el tiempo.
Y en particular El Armador, siento que es muy representativo, tanto para Luis como para mí, porque pues también es mi primer álbum. Mi primer álbum en el que yo aparezco como productor, en el cual yo hice un montón de pistas, de samples que yo sentía que me movían cosas, y que fue brutal sentir que a Luis también le generaron muchas cosas esas instrumentales que yo hice.
Fueron pistas que yo nunca le mostré a nadie, y fue un momento también de compartir con Luis y que él viera también parte de esas cosas que yo sentía, y un poco darle la vuelta también a los sentimientos.
Como es un álbum tan representativo, yo siento que también eso nos ha puesto en el mapa a ambos, ¿cierto? Y que nos ha hecho también ganar el respeto que tenemos en nuestra trayectoria, como la capacidad de haber conectado con el público que hemos construido.
Yo siento que Afterclass tiene una hinchada que nos sigue y que encuentra mucho sentido en lo que nosotros narramos, desde la orilla que la narramos, ¿cierto?
A veces uno está pensando: bueno, ¿yo qué he hecho con mi vida? Y a veces se me ocurre recordar que pasé por este momento en particular, y por todo lo que nos ha dado también un álbum como El Armador del Sol, vale la pena haber venido a vivir independientemente de las cosas adversas que suceden.
También siento que El Armador en sí mismo explica un poco el sentimiento de Luis en ese momento en algunas canciones, como que también está muy desnuda la sensación de que, bueno, estoy haciendo que este álbum y todo lo que estoy expresando valga la pena en sí mismo.

¿Ya estás trabajando sobre el segundo volumen de La Senda de Hakim? ¿O estás dando como un respiro, esperando, viviendo ese tiempo para volver a trabajar?
VIC DEAL: La verdad, yo soy enfermo de acumular samples, entonces he estado guardando samples para cuando llegue el momento. Mi plan es empezar a hacerlo a finales de este año.
También hay que aprovechar esos bajones que nos cogen en diciembre, enero, y darle sentido, pienso yo. No solamente quedarse ahí como lamentándose, como los que dicen: bueno, se acabó el año y no hice nada cuando apenas es marzo.
Entonces, orientar como tal vez esos momentos de caídas, de duda, que creo que en este camino de hacer rap es normal dudar: ¿Lo hago, no lo hago? ¿Sigo? ¿Qué es lo próximo? ¿De qué manera voy a reinventarme un poquito? Y no me refiero como a una reinvención completa de otro personaje, pero sí: bueno, ¿a qué me voy a abrir?
Siento que esa es la pregunta. ¿A qué cosas nuevas voy a tener la apertura para también tener un poco más de qué explorar y qué profundizar?
Entonces, nada, por ahora acumular samples. Tengo que sentarme a terminar dos temas con Cheeza. Tenemos que sentarnos, pues, a escribir. Bueno, a ver si hay la posibilidad de caer a grabar los temas que faltan allá, hacer un par de videos, unas cosas así, aprovecharlas mucho y, bueno, enfocado primero en lo primero, ya lo otro llegará.
Yo sé que en esta vía que la gente se ha conectado, pues, seguramente llegarán ideas. No será una repetición de lo mismo, pero creo que valdrá la pena. Pues la esperanza es que los pueda tener para ver el panorama completo.

Acabas de lanzar también Rodando Lento. ¿De qué trata?
VIC DEAL: Rodando es una deuda que tengo desde hace muchos años conmigo mismo, de instrumentales que son como funk y G-Funk.
Muchas de esas pistas eran candidatas a ser parte de La Costa Nostra, que me gustaba mucho, pero eso era hacer un álbum de 20 temas. Entonces yo dije: bueno, voy a guardar los beats de ese estilo, como de West Coast. Y a medida que he estado haciendo otros nuevos, también le he ido sumando.
Entonces, nada, es un álbum instrumental. Tiene 13 canciones, 10 instrumentales y 3 canciones rapeadas. Una de esas es con Denzel, una es con Urbanse, de Argentina, y el otro es un tema mío.
¡Qué chimba!, una máquina para crear música, ¿no?
VIC DEAL: Sí, o sea, mira que desde que yo ya no estoy en trabajo de oficina, dije: voy a aprovechar a hacer cosas. Y estas cosas pendientes tienen que salir. A mí a veces me coge un poco como una paranoia extraña. Y si yo me muero, ¿cuántas cosas bacanas que uno tiene se quedan ahí? Es como que yo siempre he pensado, siempre, siempre, que hay que hacer.
Hay gente que se queda a veces parlando las cosas, esperando que sea el momento perfecto.
Y yo creo que el momento en que uno exhibe su arte también se compromete a que llegue el próximo. Entonces esa siempre es mi mentalidad.
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