K-Dot en el Super Bowl: Un show lleno de simbolismos
Por: Sebastián Moreno
Kendrick Lamar inició el show sobre un Buick GNX (Grand National Experimental) de 1987. El mismo auto homónimo de su último álbum, este carro fue lanzado en el año de nacimiento de K-Dot y tiene un valor sentimental para él: era el automóvil donde lo llevaba su papá como lo expresa en el primer verso de ‘tv off‘:
“All i never wanted was a Black Grand National”
Además, lanza una advertencia: “La revolución será televisada, eligieron el momento justo, pero al chico equivocado”. Este es un fragmento del poema ‘La revolución no será televisada’ de Gil Scott-Heron. Momentos después, en la tribuna aparecen en letras grandes: “Warning Wrog Way” (Cuidado camino equivocado). ¿Un mensaje sobre la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos?

Samuel L. Jackson interpreta al icónico Tío Sam (versión afro) que interrumpe a K-Dot durante el show y le dice como debe comportarse. Todo esto, mientras Donald Trump se encontraba en las gradas del estadio en New Orleans.
La ropa que utilizó el rapero nacido en Compton, juega un papel fundamental: lleva en su gorra, un emblema de una pluma que simboliza el logro de un honor por el que alguien se siente orgulloso (a feather in the cap); su chaqueta dice “Gloria”, como la última canción de GNX y también significa gloria en español. ¿Otro guiño más de Lamar?
El momento álgido de la noche cuando Kendrick interpretó ‘Not Like Us’ : “Quiero cantar su canción favorita, pero sabemos que les encanta demandar”. A pesar, de las demandas de Drake, la cantó:
“Why you trollin’ like a bitch? A’int you tired?/Tryna strike a chord and it’s probably A minor”.
Y todos en el estadio corearon “A minor”, incluso él llevaba una cadena de una A en minúscula. Otro fuerte simbolismo en la interpretación de este exitoso beef, fue la aparición de Serena Williams (ex novia de Drake) haciendo el “Crip Walk” y como si fuera poco, la participación de SZA con quien el rapero canadiense tuvo un amorío.
Por último, se acaba la canción y en la tribuna aparece el mensaje “Game Over” que va en consonancia con el escenario dispuesto como si fuera los botones de un control de Play Station.

El último detalle, son los bailarines que están vestidos con los colores de Estados Unidos (rojo, blanco y azul). Primero se dividen para mostrar la polarización de la nación, luego se abrazan colocando sus espaldas hacia arriba, símbolo que USA está construida sobre las espaldas de los negros. Asimismo, uno de los bailarines muestra una bandera de Palestina y Sudán, terminando perseguido por la logística del evento.
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